HANOI 08 DE MAYO DE 2010


Ya llevamos 13 días con nuestro niño y aunque todavía me parece mentira, cada día que me despierto y le veo en su cunita me devuelve a la maravillosa realidad.

¿Qué contar de mi niñito? Que este “pequeñajo” ya nos ha robado el corazón. Que estamos locos con él, porque lo vemos tan feliz y tan a gusto con nosotros, que es un verdadero placer deleitarse en observarlo.
Yo reconozco que tenía mucho miedo a los primeros días y al proceso de adaptación, me había hecho unas expectativas (según experiencias de otros padres) un poco conflictivas, pero este niño nos lo ha puesto muy fácil, desde el día del encuentro que “vino a buscarnos” echándonos los bracitos ya no ha dejado de hacerlo. Se deja acariciar, “achuchar” y besar sin ningún problema, come muy bien y de todo y duerme todavía mejor, de hecho se pasa muchas horas durmiendo, yo digo “que parece un gusanito de seda” porque siempre tiene sueño y es por lo único que llora, bueno también llora si no lo coges en brazos (ya ha empezado a sacar su carácter, se ha acostumbrado a los brazos y te los pide constantemente).

La verdad es que está estupendo, aunque estaba flaquito y pequeño para su edad
yo nunca pensé en encontrármelo así de bien, además ahora ya le ha salido una "barrigota" importante, le encantan los yogures y los “mimitos” de sus papas. Se le ve lleno de felicidad tanto como lo estamos nosotros con él.

Me siento muy afortunada, porque todo el esfuerzo, toda la paciencia, la desesperación y la espera ha merecido la pena, sin ninguna duda.
Cuando le miro pienso que toda nuestra historia y nuestro camino de ser padres se concentra en ese cuerpecito, en esos ojitos, en esa carita…todo, todo, lo vivido y a veces sufrido, tenía un único y maravilloso objetivo llegar a ÉL. Todo lo vivido cobra sentido y significado cuando le tengo entre mis brazos. Si la biología me hubiera permitido ser madre cuando lo decidí, me hubiera perdido la oportunidad de conocerle a él y lo peor de todo me hubiera privado de ser SU MAMA, y eso es algo que ahora me parece inconcebible.


Para todos lo que estáis en este camino os digo que todo merece la pena, las lagrimas, la desesperación, la paciencia….todo, porque estos son los efectos secundarios de nuestro embarazo adoptivo, hay que pasar por ello para llegar a nuestros hijos…todo para convertirnos en SUS PAPAS.

UN TIEMPO DE AUSENCIA



Después de un tiempo relativamente largo, alejada de este espacio de encuentro con mis emociones y mis vivencias relacionadas con el camino de ser madre, vuelvo a él por la necesidad y el compromiso (que asumí por voluntad propia en su día) de compartirlas.

Hay diversos motivos por los que durante un tiempo he permanecido “ausente” de este blog, entre ellos y principalmente la atención casi exclusiva que dedico a mi nueva faceta de MADRE. Sin embargo durante este tiempo aunque no he publicado entradas en este espacio, sí he escrito algunas notas que me gustaría publicar en los próximos días, aunque ya haya pasado el tiempo, sobre todo porque han sido las semanas más intensas (emocionalmente hablando) de mi vida.

Por resumir solo anticiparé que mi largo (9 años) camino de ser madre, se ha concentrado en estos casi 2 meses, con el transcurso de unos acontecimientos que se precipitaron y que casi no me dejaban sobreponerme. Resumidamente este es el orden cronológico de mis vivencias, que justifican mis palabras de esta publicación y que iré desgranando en palabras en las próximas entradas de este blog.


- Día 12 de abril de 2010: ¡POR FIN LA ANSIADA NOTICIA! Nos comunican que viajamos a Vietnam el próximo 24 de abril a por mi pequeño.

- Día 13 de abril de 2010: ¡LA INESPERADA NOTICIA! Test de embarazo positivo. Alex y yo entramos en estado de ¡shock!!

- Día 16 de abril de 2010: LA ECOGRAFÍA. Embarazo de 6 semanas. Seguimos en estado de ¡shock!!

- Día 24 de abril de 2010: VIAJE A VIETNAM. Nos vamos por nuestro niño.

- Día 26 de abril de 2010: ENCUENTRO CON NUESTRO HIJO. Se produce el ansiado encuentro con mi hijo. Este día será inolvidable ¡la felicidad es total!!

- Del 26 de abril al 12 de mayo de 2010: MIS INICIOS COMO MADRE EN TIERRAS VIETNAMITAS. Mis días en Vietnam sintiéndome madre ¡Qué sensaciones tan maravillosas se despiertan en mí!

- Día 13 de mayo de 2010: VUELTA A CASA. El recibimiento de amigos y familiares fue espectacular, las emociones estaban en todos los rincones del aeropuerto. En una sola palabra ¡¡INOLVIDABLE!!

- Día 16 mayo de 2010: LAS SEÑALES DE LA DESPEDIDA. Unas manchas rojas señalan que comienza la despedida…del embarazo

- Día 17 mayo de 2010: EL ADIOS DEFINITIVO. Ingreso hospitalario para la despedida total

- Del 18 de Mayo de 2010 hasta hoy: SINTIENDOME MADRE. Solo existe mi niño, mi niño, mi niño… y mi niño.

SENTIMIENTOS DE PADRE



Hoy me vuelvo a enfrentar al papel (bueno al procesador de textos), para intentar plasmar los sentimientos y pensamientos que recorren mi ser de cabo a rabo.

Hoy es viernes, 07 de mayo de 2010, y escribo desde Hanoi (Vietnam), miro a mi izquierda y veo a un hijo placidamente dormido en su cuna, sabrá él lo que la vida le depara, sabrá él la de abrazos y achuchones que le queda que recibir, sabrá él la de besos que le quedan que recibir, sabrá el la de cariños que le queda que soportar. Iluso de niño.

Y sabremos nosotros lo que nos espera, la de noches sin dormir, la de preocupaciones gratuitas, la de miedos e incógnitas por resolver, etc. Pero y todo lo que nos aportará, ilusiones regeneradas, motivaciones, alegrías con sus logros y metas alcanzadas, etc.

¡UY!, he resumido una vida en tres renglones.

Bromas aparte, siento en mi una plenitud y paz interior grandísima, ¿será ese el sentimiento que algunos padres sienten al ver a sus hijos? no sé, no sé, pero yo me encuentro feliz, por todo lo que siento y experimento ¿se me estará cayendo la baba, y no me doy cuenta? ¿Cómo puede ser que este niño de 15 meses, que lleva con nosotros apenas 10 días, te robe el corazón de esta forma tan descarada? ¿Cómo he vivido todos estos años sin sentir lo que siento ahora mismo? ¿Cómo puedes querer a alguien que aún no conoces en profundidad? ¿Cómo ya te preocupa tanto su bienestar? Sangre de mi sangre ¡¡increíble patraña!! Si supierais todo lo que siento ahora mismo, cada vez que veo a mi niño, comprenderíais lo que se puede llegar a querer.

La pregunta que hago, ¿estamos preparados a querer incondicionalmente incluso, a la sangre de nuestra sangre? Digo querer, no consentir y regalar todo gratuitamente sin ningún esfuerzo, ya que no es lo mismo ser un buen padre, que un padre bueno.

Espero que cuando pasen unos cuantos años y ya mi hijo sea más mayor y con uso de razón lea estas líneas y comprenda, aunque sea una millonésima parte lo que siento. Pues al igual que me está pasando con mis padres, cada día que pasa se da uno cuenta de todo lo que te han querido e intentado transmitir de forma incondicional, con sus defectillos, como cualquier humano, ¿o pensaréis que este que escribe no se equivocará de pleno?. Si solo han pasado 10 días con mi hijo y ya me he equivocado unas cuantas veces, pero por lo menos recapacito y creo que soy consciente, facilitando así su reparación o recaída del error.

Bueno queridos lectores os tengo que dejar que se acerca la hora de ir a la embajada española aquí en Hanoi, para tramitar el visado y resto de documentación para que mi hijo pueda llegar a su hogar, ese que le verá crecer y convertirse en un hombre. Ese hogar en donde nunca le faltará comprensión y amor, mucho amor. Y nunca más se separará de nosotros mientras la biología así lo decida.

Un beso para todos de un padre que se está “construyendo”.

EL ENCUENTRO

Llegó de una vez el día que tanto hemos deseado, reconozco que nunca podré describir con palabras como fue este día en que nos encontramos por primera vez con nuestro hijo. Son tan inmensas las emociones que uno llega a sentir que hasta parecen “doler”, es como una intensa y poderosa mezcla de miedo y de deseo.

Allí cerca de una de las infinitas bifurcaciones del delta del Mekong, justo pasado la ciudad de Vinh Long procedentes de Ho Chi Minh (Saigón), justo enfrente de una macro-fabrica perdida en la nada destinada a la fabricación de harina de arroz, fideos de arroz, y demás derivados, (hago esta descripción para no olvidar nunca el punto exacto donde se encontraba el orfanato donde vio crecer en sus primeros momentos a nuestro hijo), se produjo el acontecimiento que tanto hemos deseado y soñado, el día de conectar dos caminos totalmente distintos en un camino común, con el mismo sentido y como no, con la misma dirección. Aunque intentamos captar para la posteridad el preciso momento del “agrupamiento familiar”, no me resultará nada fácil transmitir ese sentimiento tan profundo que emanaba desde mi corazón, de jubilo, de alegría y de plenitud. Cada vez que recuerdo ese momento se me inundan los ojos de lagrimas de felicidad, solo de recordar a una cosita tan pequeña correr hacia nosotros con esas manitas levantadas, como si nos hubiera reconocido desde primera hora, solo le faltó regañarnos diciéndonos, ¿Porqué habéis tardado tanto?, llevo mucho tiempo esperándoos, por favor llevadme a casa. Y una vez en nuestros brazos, ya no quería bajarse más de ellos, solo quería huir de ese lugar tan inhóspito y triste. Fue todo tan rápido, tan particular, que me es imposible ponerle palabras a todo lo que observé y sentí. Aún grabándolo.

Que decir, me siento como un padre mas, con todo lo que conlleva. Me siento que no entro en mi, cada vez que veo a este hijo tan deseado junto a nosotros, corriendo, riendo, comiendo, llorando, durmiendo ... Por fin se ha producido el parto, y por Dios ¡COMO SE QUIERE A ESTE SER!! Me tiene loco, me tiene feliz. Y este es un paso más en mi vida hacia mi propia maduración como persona, y como padre.

Ahora estamos en la fase del conocimiento, es decir, pasamos del desconocido nº 1 y el desconocido nº 2, a estos que no dejan de darme achuchones, besos, arrumacos, caricias, y mil cariños más. Estos que me están cubriendo mis necesidades más básicas como la comida, aseo, etc. Estos que me estás descubriendo las luces, la calle, los coches, las motos, el agua caliente, la música, el avión, “papeles, cartones y plásticos variados”.

Ahora repite todo lo que ve, y no deja de reír y reír, bueno de vez en cuando llora pero solo cuando tiene sueño. Es un niño muy, muy especial, ya tendréis el placer de conocerlo personalmente, e interactuar con él. Tiene magia, ya lo veréis (como habéis podido observar, al ser su padre no soy del todo objetivo). Simplemente es increíble.

Solo podemos decir que estamos en una “luna de miel”.

NOS VAMOS POR NUESTRO NIÑO


Mañana iniciamos la última etapa de nuestro proceso adoptivo, el viaje a tierras vietnamitas ¡por fin!! a encontrarnos con nuestro niño.
Durante todos estos meses hemos lamentado esta “desesperante” espera, pero llegado este día todo nos parece un mal sueño.
Estamos tan nerviosos por el viaje y por todo lo que nos va a acontecer estos días de encuentro con nuestro hijo, que apenas puedo pensar en escribir. Así que hoy solo haré esta breve entrada para comunicar la noticia de nuestro viaje a los que nos queréis y seguís a través de estas páginas.

Me gustaría poder contar desde Vietnam todo lo que nos vaya sucediendo a modo de cuaderno de bitácora, pero como desconozco como estaremos de “atareados” con nuestro pequeño, no quiero comprometerme a nada.

Hoy por hoy solo puedo deciros que estamos llenos de felicidad, (en el sentido más estricto de la palabra), que nos acordaremos de todos vosotros y que intentaremos disfrutar de cada momento de nuestro niño y de su país.

Allá vamos Vietnam, espero que nos recibas con los brazos abiertos

LOS ABUELOS TAMBIEN ADOPTAN

A pesar de que ya hemos cumplido más de cinco meses de espera, y que estas últimas semanas están siendo terriblemente desesperantes, hoy no he querido hacer una entrada en este blog sobre esa cuestión. He preferido hablar sobre el tema de la última reunión que hemos tenido en AFAM (Asociación de Familias Adoptantes Multiétnicas) titulado “LOS ABUELOS TAMBIEN ADOPTAN”. Se trataba de hacer un video-forum sobre un cortometraje precioso y entrañable titulado “AS DE CORAZONES” dirigido por Silvia González, y que cuenta la historia de una niña adoptada y de un abuelo que empieza a aprender a serlo. Os invito a que lo veáis en este enlace:




En realidad siempre he pensado que la decisión de adoptar que una pareja toma en un momento de su vida, no siempre tiene que ser rápida y alegremente compartida por los abuelos, quienes deben enfrentarse a un acontecimiento novedoso para el que no siempre están dispuestos y/o pueden interiorizar con rapidez. Pienso que es importante para nosotros respetar su tiempo y su ritmo de preparación para el hecho de convertirse en abuelos adoptivos, al igual que nosotros nos preparamos y se nos prepara para ser padres adoptivos. Nosotros durante todo este tiempo de espera vamos siendo cada vez más conscientes de las “peculiaridades” que significa tener un hijo adoptivo (como por ejemplo darle respuestas a sus preguntas sobre su historia, paliar el rechazo que puedan sentir por su entorno… y miles de cuestiones) y nos preparamos para hacerles frente ¿pero quién prepara a nuestros padres, a los futuros abuelos para esas “peculiaridades” de nuestros hijos? ¿qué saben ellos de las implicaciones que conllevan la decisión de sus hijos de convertirse en papas adoptivos? ¿Cómo pueden desmontar sus creencias del tipo “sangre de mi sangre” y defenderlas con convencimiento ante comentarios de su propio entorno social-familiar? ¿Cómo pueden afrontar sus miedos respecto a los sentimientos que tendrán hacia una personita absolutamente ajena, que en un primer momento sólo es hija de la voluntad de adoptar de otros (sus hijos)? ¿Cómo afrontar sus reacciones hacia ese niñ@ que no habrá de reproducir los rasgos de la familia sino que se parecerá físicamente a otros? A mí personalmente se me ocurren multitud de cuestiones de este tipo.
Por esto me parece sumamente importante la figura de los abuelos en esta aventura de ser padre-madre adoptivo, y que para contar con su presencia es indispensable aceptar incondicionalmente sus propios tiempos, sus reflexiones, sus dudas y sus creencias. Para conseguir esto creo que debemos involucrarlos desde el primer momento, debemos hacerles participes de esta espera, de este deseo tan inmenso y de esos sentimientos tan profundos que tenemos hacia nuestros niños, aunque no existan en nuestro vientre y solo vivan en nuestro corazón y nuestra mente.
Nunca olvidaré el día que mi madre mirando la foto de asignación de mi niño (la cual tiene en su habitación y ve todos los días) sorprendida de sí misma y de sus sentimientos, me decía : “pues ¿quieres creer? que yo ya siento que le quiero, ¿Cómo puede ser posible…?” Yo tengo la respuesta pero no me atreví a decírselo, sencillamente “Lo quieres porque YO he logrado que lo quieras”
¿Cómo lo he conseguido? porque a través de mis ojos, de mi ilusión, de mis palabras y de lo escrito en este blog (y que papa te ha leído) te he llevado de la mano hacia mi hijo y te he acercado a él “sin que apenas te dieras cuenta” así ha sido y por eso sientes lo que sientes. O quizás sea tan simple como que, tú y papa me queréis tanto que no podéis resistiros a sentir lo que yo siento y lo que deseo con tanta intensidad, y sois capaces de aún sin comprenderlo totalmente, hacer un hueco en vuestro corazón para un niñito que aún ni siquiera conocéis.

ABUELOS gracias por estar ahí.

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